El último vals para el monotipo «Figaro 2»

En 2018 se disputará la 49ª edición de La Solitaire Urgo, y será la última en la que participen los Figaro 2, volverá a tierras gallegas. Y para 2019 las bodas de oro con el nuevo Figaro 3

El próximo año 2018 será clave para la regata de solitarios más reñida del circuito oceánico, se disputará la edición 49ª y también la última vez en la que competirán los monotipos Bénéteau Figaro 2. Puesto que el momento histórico será en 2019 cuando se compita con la tercera generación, el nuevo Figaro 3 con foils, coincidiendo con el cincuenta aniversario de esta regata nacida en 1970 como L’Aurore (Brest, Francia – Laredo, España – Pornic, Francia).

Otro cambio que ha realizado la organización, OC Sport Pen Duick, son las fechas al disputarse del 20 de agosto al 16 de septiembre debido a la celebración del mundial de futbol en Rusia durante el mes de junio, evento que copará todos los espacios en los medios de comunicación.

La Solitaire Urgo volverá a tierras españolas, la última vez ha sido en 2015 al puerto gallego de Sanxenxo. Y en 2018 volverá a Galicia recalando en Portosin, siendo la décimo séptima ocasión que recala en esta región autónoma; la primera vez fue en 1972 a La Coruña (1972, 1981 – 82 – 83 – 84 – 86 – 87 – 88 – 89, 1993, 2007 y 2009), puerto que acumula 12 ediciones de las 17 que ha tocado estas costas, y de las 41ª totales en el litoral español.

Esta 49ª edición, con 1.700 millas, se iniciará en Le Havre -que celebra su 500 aniversario- el 26 de agosto con la primera etapa dirección a Saint-Brieuc (570 millas), la segunda etapa finalizará en la Rías de Muros y Noia (Portosín) con 520 millas (del 3 al 8 de septiembre), la tercera los llevará hasta St Gilles Croix de Vie (440 millas); puerto donde se celebrará la cuarta etapa sobre un recorrido de 170 millas durante 24 horas.

La dificultad de los recorridos siempre es alta por la sencilla razón que la regata se disputa en aguas del Canal de La Mancha -con mucho tráfico marítimo, fuertes corrientes y mareas- y el golfo de Vizcaya, cajón de sastre de todos los temporales que llegan por el oeste. En alguna medida, la navegación por el litoral gallego implicará que los navegantes solitarios tengan un alto conocimiento de la costa y los efectos de los vientos locales, sobre todo entre los cabos de Ortegal, Villano y Finisterre; tanto al final de la segunda etapa como al principio de la tercera.

Sobre la participación, como en cada edición superará la cuarentena de navegantes solitarios; con una alta representación francesa, y testimonial de otros países europeos. Por ahora no hay noticias de que un español se atreva, pocos han tenido presencia en La Solitaire ante la falta de apoyos, el convencimiento de su importancia o la peculiar cultura náutica español, a pesar de tener una vinculación tan importante desde sus orígenes.

c) Dury Alonso