El viaje de Capuchine Trochet con el “Tara Tari”

140211_TARA TARI_CAPUCHINE_01

“Tara Tari” es un velero de pesca bangladesí construido con fibra de yute. Capuchine continua con el mensaje de Corentin de Chatelperron : promover el uso de fibras naturales y el uso de materiales reciclados en la construcción de barcos.

140211_TARA TARI_02

El origen de Tara Tari. En bengalí “tara tari” significa rápido, de ahí la idea de nace el astillero “Tara Tari” bajo la dirección de Yves Marre en Bangladés, el cual construye embarcaciones  optimizadas para reducir las consecuencias desastrosas del envejecimiento de la flota local debido a la deforestación de sus propios bosques y las consecuencias del cambio climático sobre la población de Bangladés.

Para poner en marcha este proyecto en 2004, Yves Marre logra convencer al arquitecto naval Marc Van Peteghem para que aporte la información necesaria en la construcción de embarcaciones tradicionales bengalís utilizando la técnica de laminado en composite.

Se construyen numerosas embarcaciones, y entre ellas el tradicional pesquero a vela bengalí, y entre ellos el “Tara Tari” de Capuchine, de unos 9 metros de eslora.

El viaje del Tara Tari hasta Europa. La travesía del “Tara Tari” se inicio en Bangladés hasta el puerto francés de Marsella, 9.000 millas por el océano Índico, mara Rojo, canal de Suez y mar Mediterráneo. Un gran viaje que realizó Corentin de Chatelperron, un joven ingeniero francés que trabaja en el astillero “Tara Tari”.

140211_TARA TARI_CORENTIN_01

El 13 de febrero de 2010 zarpo del puerto bengalí de Dhaka hacia el puerto de Galle en Sri Lanka al que llega el 8 de marzo. La siguiente etapa es desde Sir Lanka hasta Salalah en Omán, a donde llega el 12 de abril tras un mes de navegación por el mar de Arabia. Seguridad para cruzar el Golfo de Aden, suerte ha tenido Corentin al poder ser remolcado por un buques escuela omaní que viajaba hasta el puerto yemeni de Al Hudaydah; así que hizo toda la travesia protegido por el buque escuela un barco de la armada, todas sus preocupaciones de toparse con piratas se esfumaron con tanta protección. El resto de la ruta por el Mar Rojo ya la hizo sin compañía naval, parando en Port Sudan, Quseer,… Suez, el tedio administrativo del Canal de Suez, hasta llegar al Mediterráneo el 15 de junio de 2010.

140211_TARA TARI_RUTA BANGLADES LA CIOTA_01

La ruta mediterránea la realizo por el sur de Turquía, el paso por el canal griego de Corintio, Messina y Palermo en Sicilia, Bocas de Bonifacio entre Córcega y Cerdeña, llegando al puerto francés de La Ciotat el 17 de agosto de 2010 después de seis meses de navegación desde Banglades.

El viaje de Capuchine en el “Tara Tari”. La joven francesa Capuchine Trochet nunca ha tenido vinculación la vela hasta que se acerco al mundo de las regatas en la Bretaña francesas, hasta el extremo de comprarse un Mini 650 para entrar en el circuito de regatas oceánicas. Pero en enero de 2009, cuando se entrenaba para la Mini Fastnet sufrió una primera lesión en una de sus rodillas, sus ligamentos no eran tan fuertes como ella creía, y más tarde lo mismo en la otra pierna. Así que todas las aspiraciones por hacerse a la mar con su Mini 650 se fueron esfumando.

140211_TARA TARI_CONSTRUCION_01

La cuestión es que conoció a Corentin de Chatelperron, ella estaba interesada en el proyecto del “Tara Tari”, y el propio Corentin le propuso ser patrón del velero bengalí porque él tenía que volver a Bangladés.

Un buen regalo para Capuchine Trochet, y gracias a sus contactos en las regatas oceánicas consiguió que muchos patrones y empresas del sector le facilitasen material, comida liofilizada; incluso Armel Le Cléac´h le regalo un teléfono Iridium. Y en octubre de 2011, cuando cumplía 30 años puso de nuevo el “Tara Tari” en el agua, para navegar desde La Ciotat hasta los Estados Unidos.

En noviembre de 2011 inicio su larga travesía, primero en aguas del Mediterráneo hasta Gibraltar, después cruzar el Atlántico hasta isla Martinica, y la última etapa será alcanzar un puerto estadounidense en la península de Florida.

Navegando por el Mediterráneo realizo varias pardas en puerto españoles, donde todos los que la conocieron se quedaron muy alucinados. Ese espíritu de perderse en la inmensidad del mar con un mensaje conservacionista con el uso del yute y materiales reciclados.

Tuvo una parada por avería en el puerto almeriense de Garrucha, en marzo de 2012, a donde llego después de una parada previa en Cartagena y tres meses de navegación por el Mediterráneo. Hay que tener en cuenta que el “Tara Tari” es un velero pesado, con 9 metros de eslora y 2 metros de manga, con poca superficie velica, que utiliza unas derivas laterales y con fondo plano; no supera los 6 nudos de velocidad.

140211_TARA TARI_RUTA ATLANTICA_01

Tras cruzar el Estrecho de Gibraltar, Capuchine Trochet llegaría a Lanzarote, a Marina Puerto Calero, en noviembre de 2012. Lugar donde tuvo que realizar otra importante reparación en al “Tara Tari”, en el eje del motor y la bocina. Después de unos días en Puerto Calero, el siguiente salto era desde las Canarias hasta Cabo Verde.

El 2 de enero de 2013 llego a la isla de Sao Vicente en Cabo Verde después de unas semanas de navegación, viento, mar y algún susto con el suspiro de una ballena. Cabo Verde será la última referencia de Capuchine para dirigirse hacia el oeste, hacia el Caribe, hacia isla Martinica.

140211_TARA TARI_01

La salida de Cabo Verde fue el 30 de enero de 2013, con la idea de cruzar el Atlántico entre 20 y 30 días hasta isla Martinica. Junto a su compañero Max, Capuchine ha podido realizar la travesía un poco más cómoda, dentro de lo poco habitable que es el interior del “Tara Tari”. Una de las razones de liar a su compañero Max ha sido que se le estropearon los pilotos automáticos, y el conseguir uno nuevo, más el tiempo de envío desde Francia, los problemas aduaneros, fueron motivo suficiente para que Capuchine convenciese a Max para ir juntos hasta el otro lado del charco.

Al final fueron 25 de navegación hasta isla Martinica, donde arribaron el  se produjo el 23 de febrero de 2013. Los últimos diez días fueron en condiciones duras de mar y viento, los Alisios apretaron un poco más. De hecho su ordenador portátil no pudo aguantar seco, a pesar de llevarlo en una bolsa estanca, murió.

Tras finalizar la travesía atlántica Capuchine ha estado muy ocupada dando conferencias en Francia, en el TED de los Campos Elíseos, y otros lugares. Incluso la nombraron segunda persona más popular en la Bretaña. Todo ha ido bien, y ha conseguido más apoyos económicos para seguir con su proyecto “Tara Tari”. La asociación francesa EcoNav la ha nombrado embajadora de su asociación por ser un marino aventurero que encarna los valores humanos de la navegación verde; y también le ayudan económicamente.

El último salto de Capuchine será desde Martinica hasta los Estados Unidos, y ya está en ello.

c) Dury Alonso