Bernard Stamm, el barco se partió por la mitad

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A 200 millas de Cornualles y 180 millas de Brest se hundió el “Cheminées Poujolat”. Se refugiaron en el interior para pedir ayuda. Un rescate complejo por la mala mar. Mañana por la tarde llegaran al puerto de Rotterdam a bordo del carguero MV Star Isjord.

Viento de 45 nudos manejables. Esto puede parecer un eufemismo pero es lo que ha dicho Bernard Stamm desde a bordo del carguero “MV Star Isjord”, donde ahora viaja junto a Damien Guillou tras ser rescatados a unas 180 millas al oeste del puerto de Brest.

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“Nos encontrábamos a unas 200 millas de Cornualles y a 180 millas de Brest. Nos quedamos un poco por delante del frente… Había entre 43 y 45 nudos de intensidad de viento, pero era manejable. Estábamos preparados para este temporal. En proa un tormentín, y cuatro rizos en la vela mayor. Claramente con el freno de mano puesto, pero en una ola el barco se partió en dos, justo antes de las derivas. El mástil cayó inmediatamente. Rápidamente nos encerramos en el interior del barco. Muy rápidamente pedimos ayuda y nos organizamos para una situación de supervivencia.

Estábamos preparados para abandonar el barco. La mar era enorme, así que tratamos de evaluar el riesgo y los daños… Me ha impactado mucho la imagen del barco hundiéndose”.

La operación de rescate se coordino desde la estación británica de Falmouth en UK. Dos helicópteros salieron al rescate, y un avión Falcon 50 francés con base en la base naval de Hyeres, desde donde ha volado hasta Burdeos para repostar y después seguir vuelo hasta el punto de encuentro del “Cheminées Poujolat”, haciendo de guía para los helicópteros.

Pasan las horas, y con una noche muy negra, se inicia la operación de rescate. Muchos barcos en la zona declinaron acercarse al “Cheminées Poujolat” por la mala mar, con olas que ya superaban los 8 metros de altura y la fuerza del viento iba en aumento, ante el peligro que podría ser realizar una aproximación al velero semi hundido. Tan solo el carguero noruego “MV Star Isjord” (de unas 36.000 toneladas), a unas 30 millas de la posición de rescate, se pudo acercar lentamente, a unos tres nudos de velocidad.

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Primero se intento rescatar a Stamm y a Guillou desde a bordo de su balsa salvavidas, lejos del IMOCA 60 “Cheminées Poujolat” que todavía flotaba, pero la balsa se rompió. Y la segunda balsa salvavidas estaba en el interior del IMOCA 60. Así que tuvieron que arreglárselas para poder coger la red de rescate del helicóptero mientras estaban sobre lo poco que sobresalía de la popa del “Cheminées Poujolat” en el agua. De hecho Guillou tuvo que tirarse al agua para poder coger la red, y tras agarrarse con fuerza al anillo de seguridad que lo hiciese Stamm.

Dentro de la mala suerte vivida por Stamm y Guillou, la buena suerte ha sido que los compartimentos estancos del “Cheminées Poujolat” han podido generar la flotabilidad suficiente para el barco no se hundiese hasta que fueron salvados con vida.

En los últimos cinco años Bernard Stamm ya ha vivido difíciles situaciones, en la Vendée Globe de 2008 – 2009, con su anterior OPEN 60 “Cheminées Poujolat”, se le fue las rocas cuando estaba fondeado en las islas Kerguellen por avería. En esta última Vendée Globe de 2012-2013, con su  nuevo “Cheminées Poujolat”, diseño de Juan K, se tuvo que refugiar en una isla en Nueva Zelanda para poder reparar los hydrogeneradores mal instalados en popa, para el final  retirarse de la regata tras virar cabo Hornos. Y ahora el barco se le rompe por la mitad, y se le hunde a pocas millas de su puerto base en Brest. Lo mejor, que lo puede contar después de ser zarandeado por el temporal “Dirk”.

c) Dury Alonso