Hoy toca “sonreír”, navegues o no navegues.

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Hoy es el día mundial de la sonrisa. Magnus Olsson el navegante sonriente. La sonrisa es el reflejo de nuestras emociones. Sonreír provoca una carga electrónica en el cerebro. Navegar sonriendo lo hace todo más fácil. Rojas Marcos dice que sólo contrata a los que “sonríen”.

131004_SONREIR_Magnus-Mange-OlssonLa sonrisa contagiosa de Magnus Olsson. Southampton, 1989, a punto de iniciarse la quinta edición de la Whitbread Round de World Race, muchos tripulantes pululando de un lado a otro con últimos preparativos.

Recuerdo que alguien tuvo la feliz idea, un iluminado, de cambiar el “gemini” del stay del Fortuna Extra Lights pero no tuvo en cuenta que las relingas de las velas proa no entrarían, lo que implico que unos cuantos se pasasen horas y horas cambiándolas durante la noche, reír por no llorar.

Y entre otras anécdotas variopintas la sonrisa de Magnus Olsson, lo podías ver de lejos que era como la luz de un faro proyectando su energía.

Hay miles de imágenes de Magnus Olsson sonriendo, disparando su sonrisa a diestro y siniestro. O te sonreías, o te sonreías.

Día mundial de la “sonrisa”. Cada día se celebra algo en todo el mundo, pero con tanto bombardeo informativo muchas pasan de largo. En este caso apuntar que el primer viernes de cada mes de octubre se celebra el “día mundial de la sonrisa”. Así que hoy, 4 de octubre de 2013, es el día para recordarnos que hay que sonreír todos los días del año a todas horas.

Bueno, el psiquiatra Rojas Marcos lo tiene claro: “Sólo contrato a los que sonríen”; declaró en una entrevista publicada por el diario La Razón. Rojas Marcos habla de lo saludable que es sonreír, yo lo he podido comprobar en personas cercanas que han participado en cursos de “risoterapia”.

Ahora las grandes marcas comerciales como Coca Cola, Danone, etc. se apuntan a promover la sonrisa, el desternillarse de los ejecutivos y que funciona. Una ejecutiva de Coca Cola me comento hace unos años cuando acudió a un sesión en Madrid, estaba como extasiada con el efecto “sonreír”.

Una descarga de endorfinas provoca la carga eléctrica. Las endorfinas las produce nuestro organismo, estructuralmente muy similares a los opioides pero sin sus efectos negativos. Así que cuando ganamos una regata, le viramos en la proa a un rival, trasluchamos en el lugar correcto para cruzar la trayectoria de otro competidor; nuestro organismos produce las sustancias suficientes para que pueda provocar una carga eléctrica en el cerebro que cambia por completo nuestro semblante.

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Practicar el deporte de la navegación a vela despierta la percepción del “mundo de las sensaciones”, un lenguaje no verbal que a su vez alimenta a nuestro organismo hasta situaciones imposible de superar. Tanto sea para ganar una vuelta al mundo en solitario, permanecer durante días aislado en el interior de un velero sin quilla en el Pacifico sur. O pasar de ser perdedor a ganar la última America´s Cup.

Navegar sonriendo en como el aceite que lubrica un mecanismo. Los océanos y mares ocupan tres cuartas partes de la superficie terrestre. El cuerpo humano está formado por casi 2/3 de agua, el cerebro se compone de 70% de líquido, la sangre un 80% y los pulmones un 90% de agua.

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Básicamente somos una pila eléctrica en movimiento, así que cuanto más nos sonreímos más nos cargamos positivamente. Navegues o no navegues.

c) Dury Alonso / www.pontoon.es