Autoengaño en la Martín Códax de A Dos y A Solo

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Las regatas no finalizan cuando cruza la línea de llegada el último participante. ¿Para qué poner reglas y reglamentos si no se cumplen? Participantes y organizadores ven hacia otro lado, alardean exceso de positivismo y un triunfalismo que no es real.

Procrastinación. Es el hábito de postergar sistemáticamente tareas necesarias, que todos practicamos en mayor o menor medida, en cuestiones domesticas, profesionales o deportivas.

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En lo referente a lo deportivo, un ejemplo cuando hablamos de regatas a vela, pues algo tan vanal como no reponer las lanas catavientos en los obenques, alguien vendrá que las reemplazará. Y así podríamos hacer una lista tremendamente larga, hasta el extremo de vacilar con nuestra seguridad y la de los demás en regatas.

Otra típica procrastinación es la de no leerse las instrucciones de regata, más habitual de lo que parece. Así que no es de extrañar que se produzcan discusiones a bordo sobre que boya hay que virar, y después se vira la errónea.

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Alguien pensará que esto no sucede en las regatas de A Dos y A Solo, por aquello de que son menos a bordo, y se sobreentiende que suelen ser patrones y tripulantes más metódicos. La verdad es que “se les supone”; como aquello del soldado va a a guerra: el valor se le supone.

Pues viendo las fotografías de la recién celebrada regata Martín Códax de A Dos y A Solo, se deduce que patrones y organizadores han estado practicando el efecto avestruz, claramente han metido la cabeza bajo tierra.

Efecto avestruz en la Martín Códax. En el anuncio de regata, y en las instrucciones de regata, dice claramente que la regata Martín Códax de A Dos y A Solo, celebrada el pasado fin de semana en Bayona, es una regata de Categoría 4. No vamos a redactar el total del reglamento de la ISAF en lo relativo a las reglas especiales para las regatas de crucero.

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Pero resulta que muchos han estado haciendo el avestruz con la aplicación de la norma en lo relativo a la seguridad. En el punto 3.14.5 del reglamento ISAF dice que todas las embarcaciones deben de llevar dos líneas de guardamancebos desde la popa hasta la proa (son los cables que llevan los veleros entre los pulpitos y sujetos por los candeleros).

Además, en el formulario “lista de comprobación de seguridad” de la regata dice claramente: 2 pasamanos continuos y tensos alrededor de la cubierta. Altura según tabla. Separación de candeleros no mayor de 2.13 m. Púlpitos de proa cerrados, candeleros rectos no fibra carbono.

Sí uno no mete la cabeza bajo tierra, y deja de hacer el avestruz, vera que hay fotografías suficientes para comprobar que unos cuentos barcos participantes no han cumplido la norma. Entre ellos dos referencias: Mar de Frades, Platu 25 que solo llevaba un cable guardamancebo o pasamanos, segundo de la Clase A Dos y de la general; y el ganador absoluto Fifty aparece con el pulpito de proa abierto. Si rascamos encontraríamos más irregularidades suficientes en más barcos que les impediría participar en una regata de Categoría 4.

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No solo ha pasado esto en la recién celebrada Martín Códax de A Dos y A Solo, es algo que sucede desde haces años en muchas regatas españolas, con lo comentado, con la habitabilidad interior, estabilidades, y un largo etc., pero como somos buenos latinos seguiremos “procrastinando”.

Alguien dirá: “es que no pasa nada”; cierto mientras no pase, mientras no pase.

c) Dury Alonso