EN LOS CAÑONES DEL SIL A BORDO DEL BRANDÁN

 

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Navegación monacal entre laderas empinadas tupidas de viñedos. El tiempo parado en la  Ribeira Sacra a bordo del Brandán, un bote salvavidas del año 1957 que surcas las aguas del río Sil por el pantano de San Estevo.

Los cañones del río Sil. No estamos hablando de ir a la guerra, al conflicto socio-político; o a la guerra del tedio social. Estamos hablando de ir a la guerra de la conciliación, a la búsqueda de la quietud, de la naturaleza, de la contemplación o de lo espiritual.

 

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Los cañones del río Sil, su génesis, no es  fluvial sino tectónica del cuaternario, que durante su basculamiento produjo quebramientos que produjo fracturas en el terreno formando gigantescos bloques de 300 metros de altura. Una garganta profunda situada entre las provincias de Lugo y Ourense, con una longitud de más de 40 kilómetros desde Quiroga hasta los Peares, que ocupa 6.000 hectáreas, con paredes escarpadas tatuadas por los bancales de los viñedos de la denominación de Amandi, y las presas de San Estevo y San Martiño para la producción de energía eléctrica.

La Ribeira Sacra, la “ribera sagrada”, un paraje que desde el Siglo VI se construyeron monasterios, eremitorios y cenobios. Unas laderas que fueron morada de los eremitas y lugar de oración durante siglos. Hay más de 18 monasterios para visitar, entre ellos el rupestre San Pedro de Rocas (en Esgos, Orense), del Siglo VI, el más antiguo de Galicia; y el benedictino de San Estevo, del siglo X, convertido en Parador Nacional de Turismo en 2004 (un lugar precioso). También los romanos estuvieron interesados en la cuenca del río Sil, para extraer oro y los caldos vinícolas.

A bordo del Brandán. Es un bote salvavidas reconvertido en embarcación turística fluvial, que tiene un punto de atraque en el Pantalán del Ponte do Sil (orilla de Ourense). Su eslora es de 6,50 metros, una manga de 2,15 metros y capacidad para llevar a 16 personas.

 

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Hay otras embarcaciones en el rio Sil para poder hacer turismo fluvial, pero la gran ventaja que tiene el Brandán es su tamaño, más pequeño, lo que le permite navegar por zonas donde los catamaranes de mayor eslora no pueden por tamaño y calado. Además su patrón, David Villar,  es un gran  conocedor de las riberas del río Sil a lo largo del pantano de San Estevo, que tiene 43 kilómetros de largo y una anchura media de 232 metros. Te puede llevar a lugares muy recogidos, conocer pequeños afluentes, cascadas de agua fresca, observar la fauna o la verticalidad de sus paredes.

 

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Un bote con historia. El origen del bote Brandán corresponde al buque mercante Medina, construido en el año 1957. Cosas del azar, uno de los bote salvavidas del mercante Medina acabo tierra adentro, en Monforte de Lemos. Donde su primer propietario lo reconvirtió en embarcación para uso fluvial, pero nunca llego a navegar hasta que David Villar lo compro para dedicarlo a turismo fluvial por el río Sil.

Un bote, construido en aluminio (para toda la vida), que se llama Brandán. En recuerdo al monje irlandés Brandán de Clonfert, abad del Monasterio de Clonfert (Galway, Irlanda) que fundó en el siglo VI, muy conocido por sus navegaciones atlánticas en pro de la evangelización de la Iglesia Católica Romana. Protagonista de los relatos medievales más famosos de la cultura gaélica: La Naigatio Sancti Brandani; redactada entre los siglos X-XI.

 

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Y para evocar toda la historia de la Ribeira Sacra de los cañones del Sil, un sorprendente espacio natural y artístico, que mejor que a bordo del bote Brandán para disfrutar de una buena comida y degustar de los caldos de Amandi, por ejemplo de Adega Algueira. Lo mejor será reservar en el 982410299, está muy solicitado.

c) Dury Alonso