VOLVO OCEAN RACE: NUEVO V65 PIES, MÁS CHATARRA AL OCEANO

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A la tercera no será la vencida, realmente a la cuarta. Desde 1990 se está intentando tener un tipo de barco duradero en el tiempo y desde 1994 la participación se ha desplomado en la Vuelta al Mundo con tripulación y escalas. Es como la crisis del ladrillo.

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Tras la edición de 1989-90 se creó el WOR 60 para la siguiente edición. Se construyeron diez  W60 para la edición del 93-94, la de mayor participación con un total de 14 monocascos, de los cuales diez fueron W60, entre ellos el Galicia 93 Pescanova patroneado por Javier Gándara que logro el tercer puesto. En la edición de 97-98 solo participan los W60, un total de diez ganando la regata Paul Cayard con el EF Language.

Por el camino Pierre Fehlmann intenta crear una clase monotipo para las regatas oceánicas y en 1999 pone en el agua ocho monotipos de 80 pies, conocidos como Gran Mistral 80 diseño de Bruce Farr y construidos en el astillero suizo Decisión. Y en ese año se celebra el Adecco World Championship.

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Esto no cuaja y la Whitbread sigue manteniendo el W60 para la edición de 2001-2002, momento en el que Volvo Cars mete la nariz en la regata con la idea de ser el patrocinador principal porque el patrocinio del circuito mundial de golf y los caballos se le estaba disparando (según dijeron en su momento).

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Para 2001-2002 incrementan las etapas a un total de nueve y la participación ya se empieza a resentir, toman la salida ocho W60 y gano con contundencia el Illbruck Challenge

Primer tropezón del Volvo 70. Tras el fracaso de la organización de la Volvo Ocean Race con IMOCA, se pretendía que el OPEN 60 fuese el barco valido para todas las regatas oceánicas, en solitario o con tripulación, aparece el V70 para la edición de 2005-2006. Se inscriben siete V70, los barcos tienen muchos problemas estructurales, se rompen, el australiano Sunergy se queda por el camino y el Movistar se hunde en aguas de Gran Sol, finalizando cinco V70.

Para las ediciones 2008-2009 y 2012-2012 se mantiene el V70, con mejoras constructivas para cada unas de estas dos últimas ediciones pero el monocasco de 70 pies sigue dando problemas hasta el extremo que en la etapa de Auckland – Iltajai casi no llega ninguno entero por el numero de averías, hasta el extremo que Frostad llega a decir que es inconcebible que los equipos construyan barcos que se rompen. Hipocresía de él porque el reglamento de la Clase V70 lo crea la propia regata, no es como en los OPEN 60 que el reglamento lo valida la IMOCA, una entidad formada por los propios equipos y no por el organizador de regata alguna.

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Copiando a los galos, imitando la Clase MOD 70 la Volvo Ocean Race presenta un nuevo barco, un monotipo de 65 pies de eslora. Un mismo diseño, un solo astillero final, varias empresas construyen partes del barco, etc.

Hay dos grandes diferencias entre el concepto MOD 70 y el V65, primero e insalvable que los MOD 70 son trimanares y los V65 son monoscascos. Y segundo, y más importante, es que la Clase MOD 70 se crea con un circuito de regatas y con el apoyo de los mejores equipos oceánicos con una larga trayectoria en los últimos años; mientras que la Clase V65 no existe como tal, es un invento de Volvo Ocean Race S.L.U con el apoyo económico de Volvo Cars para seguir manteniendo su circo alrededor del mundo. No olvidemos que la palabra “volvo” proviene del latín, significa ruedo, fue registrada 1915 por la empresa sueca SFK para unos nuevos modelos de rodamientos, y de paso como marca de automóviles. Y así sigue, dando vueltas al ruedo.

Ahora ni los rodamientos de SFK se llaman “Volvo”, ni la empresa es sueca, más bien china. Los chinos son los dueños de Volvo Cars desde 2010, la empresa Zhejiang Geely Holding pago 1.500 millones de dólares a Ford Motor Company, su anterior propietaria. Lo cual quiere decir que el recorrido de la Volvo Ocean Race seguirá recalando en el este asiático. A ver como explica Frosta la frase: “El proceso reducirá significativamente las barreras para competir en la Volvo Ocean Race, y de acuerdo con Knut Frostad, será posible montar una campaña competitiva por menos de 15 millones de euros”.

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Se pretende reducir significativamente el coste de un proyecto V65 para la próxima Volvo Ocean Race. Un concepto muy manido, con tufillo a discurso político barriobajero. Desde el 93 siempre se hablo de contener el gasto para la vuelta al mundo a vela con tripulación y escalas y la realidad es que cada vez los presupuestos se han disparado a más.

Dice el Director General de la Volvo Ocean Race, Kunt Frostad, que con 4,5 millones de euros se puede tener un V65 listo para navegar. Nada, un baratija, total después hay que poner diez millones euros más para una regata por el mundo. Chupado!! También dice que van a construir ocho V65, esto tiene que ver con poder asegurar los índices de difusión mediáticos para que el valor ROI de la inversión de Volvo Cars no se vea superada por otra marca si hubiese más de once barcos V65. Lo dudo, esto no es la Vendée Globe ni de lejos!!

Como se puede ver, aquí nadie dan puntada sin hilo!!! Por cierto, habría que preguntarle al Ministro de Hacienda de España cuanto nos cuesta la Volvo Ocean Race a todos los españoles, los privilegios fiscales a los patrocinadores son impuestos que no entran al erario público y los tenemos que pagar los demás contribuyentes. Encima los barcos nos se construyen en España, ni se diseñan, ni nada de nada.

Más chatarra al océano. Cierto, con tanto cambio de barcos, que si más pequeño, que sin más grande, que ahora otra vez más pequeño, la vuelta al mundo a vela no para de generar barcos construidos en carbono, que no hay quien los recicle. Lo mejor de todo será lo que paguen por los últimos V70, el equipo Puma pide 1,6 millones de euros por su barco. Con este anuncio de nuevo barco para la Volvo Ocean Race es evidente de que el precio se le desplomara. Pero lo tendrá el equipo Telefónica con la colección que tiene de V70, será como la burbuja inmobiliaria española. Bueno, hay relación entre Volvo Cars y la crisis del ladrillo de España porque hace años en los Estados Unidos de Norteamérica a los Volvo se les llamaba “coche ladrillo”.

c) Dury Alonso

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