ESA ESTUPIDA IDEA DE CORRER SIN DORSAL

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Hace unos días me tope con un corredor habitual del Medio Maratón Vig-Bay y me comento que ahora participa en la carrera pero sin dorsal. Me quede sorprendido porque forma parte  de un grupo habitual de aficionados a las pruebas en ruta, que suele entrenar en el Parque de Cástrelos en Vigo. Después de unos minutos de conversación, y de decirle que consideraba un error lo que estaba haciendo he reflexionado sobre esta nueva modalidad de “correr sin dorsal”.

Desde el año 2000 las pruebas de atletismo en ruta han ido creciendo paulatinamente en toda España, pero en Galicia, además de las habituales Carrera Pedestre de Santiago de Compostela o la San Martiño de Orense, se ha disparado la celebración de medios maratones, 10 kilómetros, etc.; que ha culminado hace semanas con la celebración de un maratón en La Coruña con casi mil atletas en la línea de llegada.

Las herramientas tecnológicas han ayudado mucho, la presencia del chip en las zapatillas  desde 2000, las inscripciones on-line a través de internet, resultados vía sms, el respaldo de los medios de comunicación y el efecto contagio entre aficionados, amigos y conocidos. Creando un ingente flujo de información, que como casi siempre parte del contenido se pierde por el camino, o los atletas ni valoran.

PARA QUE SIRVE EL DORSAL

Pues sirve para identificar al participante en cualquier evento deportivo: fórmula uno, esquí, hípica, remo, tiro con arco, halterofilia, piragüismo, salto con pértiga, trial, motocross, un largo etc. (podríamos llenar paginas) y atletismo en ruta. Con el dorsal se puede validar la marca establecida por el deportista, y como consecuencia elaborar una clasificación y relación de premiados.

En las pruebas de atletismo en ruta el reglamento internacional y nacional dice que el participante debe de llevar dos dorsales, uno en el pecho y otro en la espalda. Pero con el apoyo del “chip” o transpordedor se permite llevarlo solo en el pecho, porque siempre se puede asegurar el dato del atleta en el caso de pérdida del dorsal. Sí se puede finalizar una prueba sin dorsal, el reglamento lo contempla, pero no sin chip.

No solo el dorsal implica número de participantes, marcas o clasificaciones; para el organizador representa una alta responsabilidad civil y defensa penal ante cualquier vicisitud durante el transcurso del evento deportivo. Si un atleta se desfallece se puede identificar rápidamente, en caso de ser trasladado los servicios sanitarios pueden obtener datos valiosos a la hora de atender al enfermo.

QUIEN ES QUIEN

Hay una frase muy manida entre los aficionados a las pruebas de atletismo en ruta sobre: “con lo que cobran de inscripción ganan dinero”; algo que a mí me dijeron muchas veces en mi época de Coordinador del Vig-Bay. A lo que les respondía que con sus matemáticas les ofrecía la organización del evento pero con el mismo grado de satisfacción que alcanzaba. Al final todos desestimaban la propuesta tras explicarles los retos, dificultades y complejidad que supone organizar una prueba de atletismo en ruta. Es más, muchos organizadores reconocen que de saberlo nunca se plantearían organizar carrera alguna.

CORRER SIN DORSAL

Implica que, no solo la Organización, sino que la policía obliguen al deportista a abandonar el circuito por donde discurre la prueba, de no hacerlo a que le sancionen o que en el caso de provocar un accidente le puedan exigir responsabilidades penales. Y mucho más si tiene que ser evacuado por los servicios sanitarios.

Me consta que en muchas pruebas de atletismo en ruta se practica “correr sin dorsal” porque el infractor sabe que muchas veces al Organizador se le hace imposible controlarlo. En ocasiones son cientos de atletas sin dorsal o con dorsal falsificado, fotocopiado. Pero lo que nunca hará el Organizador es dejar tirado a un atleta por lesión, desfallecimiento o muerte.

¿PORQUE CORREN SIN DORSAL?

Muchos atletas alegan que la inscripción es cara, que hay atletas que no pagan, que la relación importe inscripción calidad evento ya no se corresponde, que …, o reivindicativos como: “los que están en paro no deberían pagar”.

Soy defensor a ultranza de que siempre se debe de pagar una cuota de inscripción, sobre todo en España, y de no devolver dicho importe en caso de que el atleta no acuda a la prueba porque los costes de organización, humanos y económicos, siempre son los mismos para cinco mil atletas que para cuatro mil atletas. Por ejemplo, si se compra una entrada para el cine y no vas no recuperas el dinero. La aportación de la cuota de inscripción representa un porcentaje muy bajo en el presupuesto total. Esa manía de levantarse por la mañana y ver si hace buen tiempo o no y después decidir si participar o no, hace mucho daño a los demás participantes y Organización; enviar un sms o correo electrónico avisando sería muy agradecido.

Profundizando un poco más, en muchos casos, el no querer pagar no es solo por el importe sino por la falta de interrelación entre Organización y participantes. La falta de comunicación entre las partes es caldo de cultivo para decisiones dispares que distorsionan el desarrollo de un evento. De hecho los atletas me reconocían que no les importaría pagar un poco más siempre y cuando percibiesen un esfuerzo compartido.

Alguien tendrá que dar el primer paso si los Organizadores no perciben estas inquietudes. Yo  animo a todos los atletas a que sean ellos los primeros en impedir que se participe “sin dorsal”.

c) Dury Alonso

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